Hoy podemos hablar de nuevo de esos partidos extraños donde el resultado podría haber sido de escándalo a favor del Benidorm, que controló el balón durante el 90% del juego, que generó muchísimas ocasiones, que el rival se atrincheró renunciando prácticamente a todo, pero que en una jugada, de las las dos  veces que llegaron, después de varios rechaces, los locales encajaban en propia puerta y los visitantes empataban el partido. Cuando llegó en la primera parte el 1-0, por parte de Fernando, todo parecía que sería demasiado fácil, pero, quizá  el conformismo, o el menosprecio al rival, hizo que el Benidorm pagara muy caro su falta de voracidad de cara a gol, errando infinidad de ocasiones. Con el empate a falta de 12 minutos para acabar, volvieron a despertar pero el marcador ya no se movería. A seguir trabajando en la dirección correcta.